Los conductores de California reconocen al instante el formato estándar de las matrículas del estado: un número, tres letras y tres números más.
La serie empezó con la matrícula 1AAA000 en 1980, pero ahora, 46 años después, ha llegado a su fin con la emisión de la matrícula 9ZZZ999.
En otras palabras, el estado ha agotado todas las combinaciones posibles de este patrón que llevaba tanto tiempo utilizándose, lo que significa que ahora tiene que cambiar el formato por primera vez en casi medio siglo.
Según el L.A. Times, la nueva secuencia de siete caracteres es igual que la anterior: tres números, tres letras y un número final, como 123ABC4.
El cambio ya ha empezado a ponerse en marcha, aunque todavía quedan más de 110 000 matrículas con el formato antiguo en stock, así que es posible que algunos vehículos recién matriculados sigan recibiendo una de ellas.
Que quede claro: no se trata de un rediseño de la reconocible matrícula blanca de California con letras azules y escritura en rojo. Pero los conductores más avispados pronto empezarán a ver el nuevo formato de matrícula en la carretera.
Las matrículas estándar suelen expedirse cuando alguien compra un coche nuevo, sustituye matrículas perdidas, robadas, dañadas o ilegibles, o cambia matrículas especiales o personalizadas por otras estándar. Eso significa que la transición se hará poco a poco, con cada nueva matriculación.
Los sistemas ocultos detrás de las matrículas tan diferentes de Estados Unidos
La conocida secuencia 1AAA000 de California nunca fue la norma a nivel nacional. De hecho, Estados Unidos no tiene una fórmula estándar para las matrículas.
Cada estado desarrolla su propio sistema, que suele combinar seis o siete números y letras en un orden que permite crear combinaciones únicas en función de la demanda del estado. En Delaware y New Hampshire, por ejemplo, el formato utiliza matrículas compuestas únicamente por números, debido a su escasa población.
La configuración más habitual es ABC-1234, con o sin espacio o guión. La puedes encontrar en 12 estados diferentes, entre ellos Nueva York y Texas.
Cuando a los estados se les agotan las configuraciones, a veces resuelven el problema añadiendo un carácter o invirtiendo el orden de las letras y los números, como ha hecho California.