Cuando pensamos en conciertos, nos imaginamos al artista, la energía y el público. Cada uno es diferente, cada uno es único y especial. Llegamos, lo vivimos y, a menudo, nos vamos transformados. Detrás de cada momento hay personas que lo hacen posible. En el caso de la popularserie de conciertos Cansdlelight, el ambiente resulta íntimo y relajante, de una forma que parece casi natural, pero, en realidad, esa sensación está cuidadosamente elaborada.
Entre bastidores, hay 14 personas altamente especializadas que son las mentes que lo hacen todo posible. Todos son profesionales de la creación musical, con trayectorias que van desde antiguos intérpretes de Broadway y graduados en composición de bandas sonoras de Berklee hasta doctores, licenciados en musicología por la Universidad de Oxford, músicos profesionales que han estado de gira con las principales orquestas europeas y muchas otras personas con un talento excepcional. Para entender mejor cómo se organiza una serie de conciertos como esta y conocer a la gente que hay detrás, les hemos hecho unas cuantas preguntas.
«¿Qué es el equipo de programación? ¿Qué hace?»

Bueno, para empezar, ¿qué significa ser «comisario»? Según los propios comisarios, «somos los que, en silencio, nos encargamos de que la parte más importante de cada concierto salga a la perfección». ¿Fácil? Para nada. Son los responsables de encontrar a los músicos, elaborar los programas y asegurarse de que cada concierto sea musicalmente adecuado para cada público.
¿Y quién mejor para encontrar músicos profesionales que otros músicos profesionales? Para los que son seleccionados para los conciertos «Candlelight», el talento no se limita a las instituciones de élite: el descubrimiento ocurre en todas partes.
«¿Cómo elegís la música que se va a interpretar?»
El equipo está repartido por todo el mundo, y cada comisario se centra en una región diferente. No se trata simplemente de elegir a un artista y montar un concierto en torno a él. En cambio, les gusta contar con «alguien cercano a esa cultura» que participe en la creación de programas que «reflejen la sensibilidad local». Al fin y al cabo, no tiene mucho sentido organizar un concierto con música que no conecte con el público.
Un programador comentó que suelen empezar con algo que les encanta personalmente y luego «lo refinan para que resulte atractivo a un público más amplio». Cuando se les preguntó por sus repertorios favoritos, muchos señalaron a artistas vinculados a su propia cultura o región, diciendo que esos conciertos son los que les parecen más significativos. El objetivo es «democratizar el acceso a la música clásica», lo cual, según destacaron, no es solo un «eslogan corporativo, sino un objetivo importante».
Ocampo explicó además que:

«¿Se usa la IA para seleccionar la música?»
Como es lógico, les preguntamos en qué medida interviene realmente la IA a la hora de elaborar los repertorios y elegir los géneros. Según los comisarios, muy poco. Algunos dijeron que podría ser útil para detectar «las tendencias más recientes», pero la mayoría volvía una y otra vez a la misma idea: «la música es humana». Uno añadió que «lo que sea que suelte la IA no es ni la mitad de bueno que lo que se me ocurre a mí », y señaló en cambio su «amplio conocimiento, pericia y experiencia»como lo que realmente impulsa la calidad de los conciertos.
Si la música es «algo vivo que respira», hace falta un pequeño grupo de personas excepcionalmente talentosas y reflexivas para crear algo tan impactante como Candlelight o The Jazz Room. En el corazón de estos conciertos hay gente que se preocupa por las personas y por los vínculos que la música puede crear, haciendo que la música clásica deje de ser algo exclusivo para convertirse en algo tranquilo, que une y, sobre todo, que se comparte.
*Curadores: Pablo Moreno Sánchez, Robert Tyler Bechtle, Javier Calderari Torres, Ricky Schweitzer, Ana Sofía Vela Ramírez, Andree-Ann Deschenes, Hyunmin Kang, Germán Ocampo Barrera, Adrian Martens, Paula González, Paula Flores, Lulu Whittington, Ross Raymond McCaw y Aalok Gandhi